Día lunes bien temprano la ciudad comienza a ponerse en marcha, no están exentos Julián y el contador que empiezan a trabajar para conseguir los documentos y dar arranque al armado de la carpeta. En el banco la mañana era infernal, como todos los lunes llenos de clientes y problemas por resolver, brotan los llamados permanentes a Marco Antonio con cuestiones a resolver de los distintos clientes. El día se pasó y Marco Antonio termina su horario de trabajo, regresa a su casa, no había tenido una comunicación con Judith, esto empezó a llamarle la atención, ¿Qué raro ni un mensaje pudo mandarme? este cuestionamiento lo puso un poco inquieto, por otro lado, también se sentía molesto por que podría haber llamado ella o haber mandado algún mensaje, “Hoy me tuvieron loco todo el día”, pensó. Por otro lado, en la casa de Judith tuvieron una reunión con Julián, a la que se sumó el contador, allí estuvieron hablando de los detalles de los documentos que debían conseguir, y de qué trabajo debía encargarse cada uno, respecto a la bendita carpeta para este crédito que iban a solicitar al banco. Por ahora el tema era sencillo, Julián tenía que conseguir los contactos para obtener los documentos, el contador se iba a encargar de recibirlos, verificarlos y ver si estaban en condiciones para que el banco los aprobase, en tanto Judith su preocupación era Marco Antonio, estaba comenzando a relacionarse más seguido con él y ya empezaron a tener algunas diferencias, el lunes había pasado completo y no habían cruzado un solo contacto entre ellos. La noche llegó y Marco Antonio le manda un mensaje a su teléfono “Hola Cómo estás Espero que te encuentres bien podrías haber mandado un mensajito, hoy tuve un día de locos. Que pases una buena noche”. Ese fue el mensaje que durante todo el día intercambiaron, lo irónico del mensaje empezó a molestar a Judith, ¿Qué le pasa a éste, está susceptible hoy, o está enojado? yo también tengo mis días pensó ofuscada. Era cerca de la medianoche y el bancario no podía pasar el mal trago que Judith fuera tan despreocupada con él, pues había tenido un día enloquecedor. Pero…y ¿si le pasó algo a ella y por eso no llamó?, no, se dijo, si algo malo hubiera ocurrido, ya lo sabría, pues es lo primero que uno se entera. Se dio una ducha, tomó un café con unas tostadas y su fue a dormir amargado.
Día martes amanece temprano, Marco Antonio se despereza en la cama, va a la cocina a desayunar algo, toma el celular, iba a enviarle un mensaje a Judith, pero no, que me mande ella primero si tiene interés en hablar conmigo, se dijo. Se fue al dormitorio, se vistió de traje como todos los días y se fue al banco. El martes pasó y fue el segundo día sin cruzar un mensaje entre ambos, cada hora que pasaba, acumulaba más y más broca Marco Antonio, “Es una desconsiderada” comenzó a pensar, “ni siquiera un mensaje, encima me clava el visto en el WhatsApp”, esta incomunicación estaba confundiendo y enloqueciendo cada vez más al gerente. Termina la jornada y volviendo a su casa, decide ir a lo de Judith a ver que pasa, es así que cambia el rumbo y se dirige a la casa de techo en dos aguas y color rojo furioso. Llega estaciona su auto a unos 30 metros de la entrada y permanece dentro del vehículo, observando, sentía una terrible curiosidad. La ansiedad pudo más, Marco Antonio sale de su auto y va a la casa de Judith, golpea la puerta y espera a ser atendido, un par de minutos y la puerta se abre, era la rubia:
-Hola, como estas le dice ella.
-Hola, responde él, ¿puedo pasar?
-Si, claro respondió Judith.
Termina de abrir la puerta y lo deja pasar a la casa. Marco Antonio, tenía una bronca en su interior, quería disimularla y la verdad, no le salía, se le notaba a una legua el enojo. Entra a la casa, saluda a Judith y pregunta:
-todo esta bien?
-si, responde ella, muy ocupada.
-que pasó, ni un llamado, ni un mensaje dijo él.
-haciendo cosas, vos tampoco mandaste mensaje.
-hace dos días que me están enloqueciendo en el trabajo, ni tiempo para ir al baño.
-y te la agarras conmigo?
-no me la agarro con nadie, me embola que no te preocupaste por nada, ni un mensaje, no digo que nos pongamos cargosos pero un mínimo de preocupación.
Marco Antonio, se sintió un estúpido, sentía bronca, celos y no sabía qué hacer con esos sentimientos suyos. Se disculpó, le dijo que estaba muy cansado y se fue a su casa a descansar. Una vez allá, se quedó pensando la liviandad del encuentro y lo poco preocupada que se la veía a ella, tal vez ya no esté interesada en mí pensó.
Gustavo
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