Ella estaba sentada una vez más frente al
fuego, como tantas otras veces se sentía incomprendida y abandonada.
Busco en las redes alguien con quien
compartir su soledad, a pesar de estar rodeada de gente.
Deambula como tantas otras veces por
diferentes perfiles. Descubrió un perfil con mucha poesía que escribía su
dueño.
Pudo ver en esas rimas soledad, amor no
correspondido, dolor.
Se sentía reflejada en esos versos,
esperaba ansiosa cada noche para leer nuevamente lo que expresaba aquel
desconocido, que podía poner en palabras todos sus sentimientos, que de una u
otra manera la representaban.
Tímidamente, ella también comenzó a
escribir algunas rimas. Todo el amor no correspondido plasmado noche a noche en
la pantalla, solo por unos momentos ya que ella sabía que no podían quedar ahí.
Lo que nunca imaginó es que aquel
desconocido los capturaba noche a noche para guardarlos como un tesoro en la
memoria de su perfil.
Mía.




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